Campaña de verano en farmacia: cómo preparar al equipo más allá de la fotoprotección

El verano cambia las necesidades que llegan al mostrador.
Aumentan las dudas sobre fotoprotección, picaduras, viajes, problemas digestivos, conservación de medicamentos o pequeños accidentes.
Por eso, preparar una campaña de verano en farmacia no debería consistir únicamente en colocar solares en una zona visible.
También implica revisar el surtido, formar al equipo y definir cómo actuar ante las situaciones más frecuentes.
1. Fotoprotección: la base de la campaña
La protección solar sigue siendo una de las grandes categorías del verano.
Pero una recomendación completa no debería quedarse en preguntar:
“¿Qué SPF quieres?”
Conviene valorar:
- Fototipo.
- Edad.
- Tipo de piel.
- Zona de aplicación.
- Tiempo de exposición.
- Actividad al aire libre.
- Presencia de manchas o acné.
- Medicamentos fotosensibilizantes.
También hay que recordar la cantidad adecuada y la necesidad de reaplicar.
El curso de Protección solar de Liceo de Farmacia trabaja fototipos, filtros, SPF, grupos de riesgo y protocolos de recomendación desde el mostrador.
2. Picaduras y repelentes
Mosquitos y otros insectos generan muchas consultas durante los meses de calor.
El equipo debería saber diferenciar:
- Reacción local leve.
- Inflamación importante.
- Posible reacción alérgica.
- Signos de infección.
- Situaciones que necesitan atención médica.
Además, la prevención es tan importante como el tratamiento posterior.
Conviene conocer los diferentes repelentes, cómo aplicarlos y qué recomendaciones cambian según edad, destino o actividad.
Puedes ampliar esta parte con el curso de Mosquitos, que incluye prevención, tratamiento de picaduras y protocolos de consejo.
3. Preparar al usuario que va a viajar
El verano también aumenta las consultas relacionadas con viajes.
Antes de recomendar un botiquín estándar, conviene preguntar:
- ¿Dónde viaja?
- ¿Durante cuánto tiempo?
- ¿Tiene alguna enfermedad crónica?
- ¿Toma medicación?
- ¿Tiene alergias?
- ¿Viaja con niños?
- ¿Necesita conservar algún medicamento en frío?
El consejo puede incluir según el caso:
- Fotoprotección.
- Repelentes.
- Material para pequeñas heridas.
- Rehidratación.
- Problemas digestivos.
- Medicación habitual.
- Prevención adaptada al destino.
El curso de Viajero Frecuente aborda precisamente botiquín, vacunación, picaduras, problemas digestivos, jet lag y conservación de tratamientos durante el viaje.
4. Problemas digestivos en verano
Viajes, cambios de alimentación y determinados hábitos pueden hacer que aumenten las consultas relacionadas con diarrea y molestias digestivas.
Ante una diarrea no debemos pasar directamente al antidiarreico.
Conviene valorar:
- Edad.
- Duración.
- Número de deposiciones.
- Fiebre.
- Sangre.
- Signos de deshidratación.
- Viajes recientes.
- Medicación.
La prioridad puede ser la rehidratación, especialmente en personas vulnerables.
El curso de Diarrea de Liceo de Farmacia incluye entrevista, grupos de riesgo, tratamiento y criterios de derivación.
5. Tratamientos crónicos y calor
No todos los usuarios que entran en verano buscan un producto estacional.
Las altas temperaturas, los viajes y los cambios de rutina también pueden complicar el uso de tratamientos crónicos.
Conviene recordar:
- No modificar tratamientos por cuenta propia.
- Mantener una hidratación adecuada cuando corresponda.
- Revisar las condiciones de conservación.
- Evitar dejar medicamentos dentro del coche.
- Preparar suficiente medicación antes de viajar.
- Prestar especial atención a personas mayores o polimedicadas.
Puedes ampliar este punto en nuestro artículo sobre tratamientos crónicos en verano.
6. Botiquín y pequeños accidentes
Quemaduras leves, rozaduras, heridas, ampollas o problemas en los pies también aparecen con mayor frecuencia durante vacaciones y actividades al aire libre.
El equipo debería tener claros:
qué productos recomendar, cómo utilizarlos y cuándo una lesión necesita valoración sanitaria.
No se trata de preparar el mismo “pack de verano” para todos.
Una persona que va de camping necesita cosas diferentes a una familia que pasa una semana en un hotel.
7. Forma al equipo antes de que llegue el pico de demanda
La campaña debería prepararse antes de que empiecen las preguntas.
Selecciona las situaciones que aparecen con mayor frecuencia en tu farmacia y revisa:
- Qué necesita saber el equipo.
- Qué productos tenéis.
- Qué preguntas deben hacerse.
- Qué señales de alarma deben detectarse.
- Cuándo hay que derivar.
Actualmente, el catálogo de Liceo de Farmacia reúne 185 cursos y permite organizar la formación mediante itinerarios por áreas.
No es necesario completar diez formaciones.
Es mejor seleccionar aquellas que realmente tengan impacto durante la campaña.
8. Trabaja con protocolos
Una campaña de verano funciona mejor cuando el consejo no depende completamente de quién esté detrás del mostrador.
Puedes preparar protocolos para:
Picadura → preguntas → gravedad → recomendación → derivación.
Diarrea → duración → hidratación → grupos de riesgo → actuación.
Viaje → destino → perfil → botiquín → prevención.
Los protocolos ayudan a que todo el equipo comparta unos criterios básicos.
Puedes ampliar cómo crearlos en nuestra guía para utilizar protocolos de consejo en farmacia.
9. Revisa el surtido antes de comprar más
Una campaña estacional no debería convertirse automáticamente en acumular stock.
Revisa:
- Qué vendiste el verano anterior.
- Qué productos sobraron.
- Qué referencias tuvieron más rotación.
- Qué necesidades aparecieron.
- Qué productos duplican funciones.
Después ajusta las compras.
Puedes apoyarte en nuestra guía sobre gestión de inventario en farmacia.
10. Mide qué ha funcionado
Al terminar la campaña, no analices únicamente ventas.
También puedes revisar:
- Rotación.
- Stock restante.
- Categorías con mayor crecimiento.
- Dudas más frecuentes.
- Formación completada.
- Protocolos utilizados.
- Necesidades que no estaban previstas.
Esa información facilitará mucho preparar el verano siguiente.
Una campaña de verano es más que vender solares
Podemos resumir la preparación en seis áreas:
Fotoprotección.
Picaduras.
Viajes.
Problemas digestivos.
Tratamientos crónicos.
Botiquín.
Y una idea que las conecta:
un equipo preparado antes de que llegue la necesidad.
La campaña de verano no debería consistir únicamente en cambiar el escaparate.
Debería conseguir que, cuando cambien las preguntas del usuario, el equipo también esté preparado para responder mejor.