Protección solar: cómo elegir el fotoprotector adecuado

“Distinguidos ciudadanos de España, Dinamarca necesita su ayuda”. Así comenzaba Help a Dane, una original campaña lanzada en 2017 por la Sociedad Danesa del Cáncer y TrygFonden.

A través de varios vídeos dirigidos a España, Francia, Italia, Grecia y Tailandia, Dinamarca pedía ayuda para evitar que sus ciudadanos regresaran de vacaciones con quemaduras solares.

En aquel momento, la campaña señalaba una incidencia de melanoma de 19,2 casos por cada 100.000 habitantes en Dinamarca, frente a 6,9 en España. Estas cifras pertenecen al contexto de la campaña de 2017 y no deben interpretarse como datos actuales.

Puedes ver aquí el vídeo original de Help a Dane.

¿Por qué debemos evitar las quemaduras solares?

El sol participa en procesos importantes, como la producción de vitamina D. Sin embargo, una exposición excesiva a la radiación ultravioleta puede provocar:

  • Quemaduras solares.
  • Envejecimiento prematuro.
  • Manchas y alteraciones cutáneas.
  • Daños en los ojos.
  • Mayor riesgo de cáncer de piel.

Las quemaduras no son solo una molestia puntual. El daño solar se acumula con el paso de los años, especialmente cuando las exposiciones son intensas y repetidas.

No es suficiente la crema solar

La protección solar debe combinar varias medidas. La Organización Mundial de la Salud recomienda extremar las precauciones cuando el índice ultravioleta es igual o superior a 3.

Para reducir la exposición es importante:

  • Evitar las horas centrales del día.
  • Buscar zonas de sombra.
  • Utilizar ropa, sombrero y gafas de sol.
  • Aplicar un protector de amplio espectro.
  • Reaplicarlo después del baño, el sudor o el secado con la toalla.

Ningún fotoprotector bloquea por completo la radiación ni permite permanecer más tiempo al sol sin riesgo.

¿Cómo elegir una buena protección solar?

No todas las personas necesitan el mismo producto. La elección debe tener en cuenta:

  • El fototipo y la sensibilidad de la piel.
  • La edad del usuario.
  • La zona de aplicación.
  • El índice ultravioleta.
  • El tiempo y el tipo de exposición.
  • La práctica de deporte o actividades acuáticas.
  • La presencia de manchas, acné o alteraciones cutáneas.
  • El uso de medicamentos fotosensibilizantes.

Además del factor de protección frente a los rayos UVB, conviene comprobar que el producto ofrezca también protección frente a la radiación UVA.

La AEMPS ofrece recomendaciones actualizadas sobre protección solar y recuerda que el producto debe aplicarse en cantidad suficiente y siguiendo siempre las instrucciones del envase.

El consejo de la farmacia marca la diferencia

Elegir un fotoprotector solo por el precio, el formato o el número del FPS puede llevar a utilizar un producto poco adecuado para las necesidades reales del usuario.

Desde la farmacia podemos valorar su tipo de piel, el destino, la exposición prevista y sus preferencias cosméticas. También podemos explicar cuánto producto aplicar, cuándo renovarlo y qué otras medidas de protección debe adoptar.

Para reforzar este consejo profesional, en Liceo de Farmacia contamos con cursos online, orientados a resolver las consultas más habituales del mostrador y mejorar la recomendación farmacéutica.