Repelentes de mosquitos: tipos y cómo elegirlos en farmacia

Con la llegada del calor aumenta una de las consultas habituales del verano: ¿qué repelente de mosquitos es mejor?

DEET, icaridina, IR3535, citriodiol, pulseras… En la farmacia encontramos distintas alternativas, pero no todos los repelentes son iguales ni ofrecen la misma protección en todas las situaciones.

La edad, el destino del viaje, el tipo de mosquito, el tiempo que se permanecerá al aire libre o la necesidad de utilizar también fotoprotección pueden cambiar la recomendación.

Por eso, antes de elegir un producto conviene conocer qué tipos de repelentes de mosquitos existen y cómo utilizarlos correctamente.

¿Por qué debemos protegernos de las picaduras de mosquitos?

La mayoría de las picaduras provocan únicamente molestias locales como picor, enrojecimiento o inflamación.

Sin embargo, algunas especies de mosquito también pueden actuar como vectores de enfermedades.

En España encontramos, entre otros, mosquitos del género Culex y al conocido mosquito tigre (Aedes albopictus).

Por eso, prevenir las picaduras cobra especial importancia tanto en determinadas zonas de España como al viajar a países donde circulan enfermedades transmitidas por mosquitos.

La AEMPS mantiene información actualizada sobre repelentes de insectos de uso humano, incluyendo los productos autorizados y aquellos con eficacia frente a determinados vectores.

¿Qué es un repelente de mosquitos?

Los repelentes de insectos de uso humano son productos biocidas cuya función es evitar el contacto entre el insecto y la persona.

Es importante entender una diferencia:

Un repelente no mata necesariamente al mosquito. Lo que hace es dificultar que se acerque y pique.

En España, estos productos deben estar autorizados para su comercialización y utilizarse siguiendo las instrucciones incluidas en su etiquetado.

Antes de recomendar uno desde la farmacia conviene comprobar:

  • Para qué insectos está indicado.
  • Qué principio activo contiene.
  • Su concentración.
  • Cuánto tiempo ofrece protección.
  • La edad para la que está autorizado.
  • Las precauciones de uso.
  • Cada cuánto debe reaplicarse.

No basta con elegir el producto que indique “antimosquitos” en el envase.

DEET: uno de los repelentes más conocidos

El DEET (N,N-dietil-meta-toluamida) es uno de los principios activos más utilizados y estudiados en repelentes de insectos.

Puede ofrecer protección frente a distintos tipos de mosquitos y otros artrópodos.

La duración de su efecto depende, entre otros factores, de la concentración del producto y de sus condiciones de uso.

Por eso, no conviene establecer una duración universal para todos los repelentes con DEET. Debemos consultar siempre la información específica del producto.

También es importante revisar las indicaciones de edad y las precauciones correspondientes antes de recomendarlo.

Icaridina o picaridina: son el mismo repelente

Esta es una de las correcciones importantes respecto a la clasificación tradicional.

Icaridina y picaridina hacen referencia al mismo principio activo, también conocido como KBR 3023.

Es otro de los repelentes ampliamente utilizados para prevenir las picaduras de mosquitos.

Puede estar presente en distintas concentraciones y formulaciones, por lo que nuevamente la duración de la protección y las condiciones de uso dependerán del producto concreto.

La icaridina forma parte, junto con DEET e IR3535, de los principios activos utilizados en repelentes autorizados frente a determinados mosquitos.

IR3535

El IR3535 es otro principio activo habitual en repelentes de insectos de uso humano.

Puede encontrarse en diferentes formulaciones y concentraciones y utilizarse frente a determinados mosquitos y otros artrópodos.

Como ocurre con DEET e icaridina, la elección debe hacerse atendiendo a la concentración, la edad del usuario, el insecto frente al que se busca protección y las instrucciones del fabricante.

No debemos asumir que todos los productos con IR3535 ofrecen exactamente las mismas horas de protección.

Citriodiol o PMD

Otro principio activo utilizado como repelente es el citriodiol, relacionado con el aceite de Eucalyptus citriodora hidratado y ciclado y cuyo componente repelente principal es el PMD.

Aunque su origen pueda asociarse a una fuente vegetal, esto no significa que pueda utilizarse sin precauciones.

“Natural” no es sinónimo de inocuo.

Hay que comprobar siempre la edad autorizada, concentración, duración de protección y condiciones de aplicación indicadas en el envase.

¿Y la citronela?

La citronela es probablemente uno de los ingredientes más conocidos por el consumidor cuando piensa en repelentes naturales.

Puede encontrarse en distintos tipos de productos, pero su presencia no garantiza por sí sola una protección equivalente a la de cualquier repelente autorizado con DEET, icaridina, IR3535 o citriodiol.

La eficacia depende de la formulación y del producto concreto.

Por eso, ante un usuario que necesita una protección elevada, por ejemplo durante un viaje a una zona con riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos, la recomendación debe basarse en productos con eficacia demostrada para esa situación.

¿Funcionan las pulseras antimosquitos?

En el mercado existen también pulseras repelentes.

Pero aquí debemos distinguir entre un simple accesorio aromático y un producto repelente autorizado.

Las pulseras que contienen sustancias biocidas y se comercializan como repelentes de insectos deben contar con la correspondiente autorización.

La AEMPS mantiene una relación de pulseras repelentes de insectos autorizadas.

Por tanto, desde la farmacia no deberíamos recomendar una pulsera únicamente porque desprenda citronela o tenga un olor intenso.

Hay que comprobar que realmente está autorizada como repelente.

¿Y los dispositivos de ultrasonidos?

Los dispositivos de ultrasonidos se han comercializado durante años como una alternativa para mantener alejados a los mosquitos.

Sin embargo, no deberían sustituir a un repelente autorizado cuando necesitamos una protección eficaz frente a las picaduras.

En situaciones donde existe un riesgo real de transmisión de enfermedades, las recomendaciones de organismos sanitarios se centran en repelentes con eficacia demostrada y medidas físicas de protección.

Por eso, no los consideraría una alternativa equivalente a un repelente tópico autorizado.

Repelente y protector solar: ¿cuál se aplica primero?

Esta es una consulta especialmente habitual en verano.

Cuando necesitamos utilizar fotoprotector y repelente de mosquitos, el orden importa:

primero se aplica el protector solar y después el repelente.

Además, cada producto debe reaplicarse siguiendo sus propias instrucciones.

No debemos aplicar automáticamente el repelente cada vez que renovamos el fotoprotector si el etiquetado no indica que sea necesario.

Si quieres profundizar en la recomendación de fotoprotectores, el curso de Protección solar de Liceo de Farmacia aborda filtros solares, SPF, fototipos y el consejo desde el mostrador.

Repelentes de mosquitos en niños

En niños hay que prestar especial atención a las indicaciones de edad de cada producto.

No debemos establecer una recomendación únicamente según el principio activo, porque las condiciones de utilización dependen también de la concentración y de la autorización específica del producto.

Al aplicar un repelente en un niño conviene:

  • Seguir estrictamente el etiquetado.
  • No aplicarlo sobre heridas o piel irritada.
  • Evitar ojos y boca.
  • Evitar que el niño inhale directamente el spray.
  • No aplicarlo en las manos de niños pequeños.
  • Utilizar únicamente la cantidad necesaria.

En bebés muy pequeños, además, cobran especial importancia las barreras físicas, como ropa adecuada o mosquiteras.

¿Cómo aplicar correctamente un repelente?

Un buen repelente puede perder gran parte de su utilidad si se utiliza incorrectamente.

Algunas recomendaciones básicas son:

  • Aplicarlo únicamente en las zonas indicadas.
  • No utilizarlo sobre heridas o piel lesionada.
  • Evitar el contacto con ojos y mucosas.
  • No pulverizar directamente sobre el rostro.
  • Lavarse las manos después de aplicarlo.
  • Respetar el número máximo de aplicaciones.
  • Reaplicar únicamente cuando lo indique el producto.
  • Lavarlo de la piel cuando ya no sea necesaria la protección.

Y, sobre todo, seguir siempre las instrucciones del etiquetado.

Otras medidas para evitar las picaduras

El repelente es una herramienta importante, pero no tiene por qué ser la única.

También podemos aconsejar:

  • Utilizar ropa que cubra brazos y piernas cuando sea necesario.
  • Colocar mosquiteras en ventanas o camas.
  • Evitar acumulaciones de agua en recipientes.
  • Vaciar regularmente platos de macetas, cubos u otros objetos con agua.
  • Extremar las medidas preventivas durante viajes a zonas de riesgo.

Eliminar pequeños puntos de agua estancada es especialmente importante porque determinadas especies, como el mosquito tigre, pueden reproducirse en cantidades muy pequeñas de agua acumulada.

¿Qué debemos preguntar desde la farmacia?

Antes de recomendar un repelente podemos hacer unas pocas preguntas:

  • ¿Para quién es?
  • ¿Qué edad tiene?
  • ¿Dónde va a utilizarlo?
  • ¿Es para uso cotidiano o para un viaje?
  • ¿Durante cuánto tiempo estará expuesto?
  • ¿Necesita protección frente a algún mosquito concreto?
  • ¿Utilizará también protector solar?
  • ¿Existe embarazo o alguna situación especial?

Las respuestas permiten pasar de recomendar “un antimosquitos” a seleccionar el producto más adecuado para esa situación.

Si quieres profundizar en este tipo de consejo, el curso de Mosquitos de Liceo de Farmacia trabaja las principales familias de mosquitos, la prevención de las picaduras, los repelentes, el tratamiento posterior y las recomendaciones según edad y grupos de riesgo.

¿Y si el mosquito ya ha picado?

Si la picadura ya se ha producido, el objetivo cambia.

En la mayoría de los casos puede aparecer una reacción local con picor, inflamación y enrojecimiento.

Conviene evitar rascarse, mantener la zona limpia y valorar qué opción puede ayudar a aliviar las molestias.

Sin embargo, debemos recomendar valoración sanitaria ante:

  • Reacciones muy extensas.
  • Dificultad respiratoria.
  • Hinchazón de cara, labios o garganta.
  • Síntomas generales importantes.
  • Signos de infección.
  • Fiebre u otros síntomas tras una estancia en una zona con riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos.

El propio curso de Mosquitos de Liceo incluye el tratamiento de las picaduras y los criterios necesarios para mejorar el consejo desde el mostrador.

¿Cuál es el mejor repelente de mosquitos?

No existe un único repelente que sea el mejor para todo el mundo.

La elección dependerá de quién va a utilizarlo, dónde, durante cuánto tiempo y frente a qué riesgo necesitamos protección.

DEET, icaridina, IR3535 y citriodiol son algunos de los principios activos que podemos encontrar en repelentes autorizados, pero siempre debemos consultar las condiciones concretas de cada producto.

Desde la farmacia podemos ayudar al usuario a elegir no el repelente más conocido, sino el que realmente se adapta a sus necesidades y puede utilizar de forma segura.