El papel del farmacéutico ante la resistencia a los antibióticos

La resistencia a los antibióticos es uno de los grandes retos de salud pública actuales.
Se produce cuando las bacterias cambian y dejan de responder a medicamentos que antes eran eficaces. Esto hace que determinadas infecciones sean más difíciles de tratar y aumenta el riesgo de complicaciones.
La Organización Mundial de la Salud señala que, en 2023, aproximadamente 1 de cada 6 infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio era resistente a los antibióticos.
Desde la farmacia comunitaria podemos contribuir directamente a frenar este problema mediante un uso adecuado de estos medicamentos y una buena educación sanitaria.
¿Por qué aumenta la resistencia a los antibióticos?
La resistencia bacteriana puede aparecer de forma natural, pero el uso excesivo o inadecuado de antibióticos acelera su aparición y propagación.
Algunos errores habituales son:
- Utilizar antibióticos para infecciones víricas.
- Tomarlos sin prescripción.
- Modificar por cuenta propia la dosis o la duración del tratamiento.
- Guardar restos para otra ocasión.
- Compartir antibióticos con otra persona.
Además, es importante aclarar una confusión frecuente:
no es nuestro organismo el que se vuelve resistente al antibiótico. Son las bacterias.
Cuando estas bacterias resistentes provocan una nueva infección, los tratamientos habituales pueden dejar de funcionar.
Los antibióticos no sirven para todas las infecciones
Los antibióticos actúan frente a infecciones bacterianas, pero no son eficaces frente a los virus.
Por eso, procesos como el resfriado común o la gripe no deben tratarse con antibióticos salvo que exista además una infección bacteriana que justifique su utilización.
Explicar esta diferencia desde el mostrador ayuda a reducir una expectativa todavía frecuente: acudir a la farmacia esperando un antibiótico ante cualquier infección.
¿Qué puede hacer el farmacéutico?
El papel de la farmacia es especialmente importante porque somos uno de los profesionales sanitarios más accesibles para la población.
Evitar la dispensación sin receta
Los antibióticos sujetos a prescripción deben dispensarse con la correspondiente receta.
Si un usuario solicita uno directamente, podemos explicar por qué la automedicación con antibióticos puede ser perjudicial tanto para él como para el conjunto de la población.
Explicar bien cómo utilizar el tratamiento
Durante la dispensación debemos asegurarnos de que el usuario entiende:
- Qué dosis debe utilizar.
- Cada cuánto tiempo debe tomarla.
- Durante cuánto tiempo.
- Cómo debe administrarse.
- Qué precauciones debe tener.
La pauta debe seguir siempre la prescripción y las instrucciones específicas del medicamento.
Evitar que los antibióticos sobrantes se reutilicen
Guardar unas cápsulas “por si vuelve a pasar” es una mala práctica.
La siguiente infección puede tener un origen diferente y requerir otro tratamiento.
Los medicamentos sobrantes deben llevarse al Punto SIGRE de la farmacia para su correcta gestión.
Reforzar la prevención
Prevenir infecciones también ayuda a reducir la necesidad de utilizar antibióticos.
Desde la farmacia podemos recordar medidas como:
- Lavado de manos.
- Higiene respiratoria.
- Vacunación.
- Uso responsable de medicamentos.
- Seguimiento de las recomendaciones sanitarias.
En nuestro artículo sobre Punto SIGRE y farmacia sostenible explicamos también cómo gestionar correctamente los medicamentos que ya no se necesitan.
España está reduciendo el consumo de antibióticos
Los últimos datos muestran una evolución positiva.
Según el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos de la AEMPS, el consumo de antibióticos sistémicos en salud humana disminuyó en España un 5,1 % en 2025 respecto a 2024.
Desde 2015, la reducción acumulada alcanza ya el 18,8 %.
Es una buena evolución, pero el problema está lejos de desaparecer.
La OMS advierte de que entre 2018 y 2023 aumentó la resistencia en más del 40 % de las combinaciones de bacterias y antibióticos que se vigilaron a nivel mundial.
Formación y consejo desde el mostrador
El uso adecuado de los antibióticos también depende de que el equipo de farmacia sea capaz de diferenciar una situación que puede manejarse desde el mostrador de otra que necesita valoración médica.
Por ejemplo, síntomas digestivos relacionados con tratamientos antibióticos pueden generar nuevas consultas. En el curso de Diarrea de Liceo de Farmacia se trabaja específicamente la diarrea asociada a antibióticos, además de los criterios de derivación y el consejo desde la farmacia.
El farmacéutico, una pieza clave frente a las resistencias
La resistencia a los antibióticos no se combate únicamente desarrollando nuevos medicamentos.
También debemos proteger los que ya tenemos.
Desde la farmacia podemos contribuir mediante acciones muy concretas:
- Evitar dispensaciones inadecuadas.
- Explicar correctamente las pautas.
- Prevenir la automedicación.
- Evitar que se reutilicen tratamientos sobrantes.
- Desmontar falsas creencias.
- Favorecer la prevención de infecciones.
- Derivar cuando sea necesario.
Porque cada antibiótico utilizado correctamente ayuda a conservar su eficacia para cuando realmente sea necesario.