E-learning y gamificación en la formación farmacéutica

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La formación en farmacia necesita adaptarse a una realidad muy concreta: equipos con poco tiempo, muchas tareas y la necesidad de mantenerse actualizados de forma continua.

Por eso, el e-learning y la gamificación se han convertido en dos herramientas especialmente útiles para formar a farmacéuticos, técnicos y auxiliares sin depender siempre de horarios presenciales.

¿Qué es el e-learning?

El e-learning es un modelo de formación que se realiza a través de plataformas digitales.

Su principal ventaja es la flexibilidad.

Permite al profesional avanzar a su ritmo, acceder a los contenidos desde diferentes dispositivos y organizar el aprendizaje alrededor de su jornada laboral.

En farmacia resulta especialmente útil porque facilita una formación continua sin necesidad de reservar largas sesiones.

Actualmente, el catálogo de Liceo de Farmacia reúne 185 cursos y organiza parte de la formación mediante itinerarios para que el equipo pueda avanzar de forma progresiva por diferentes áreas.

Formación breve y aplicada al mostrador

Una formación online funciona mejor cuando no consiste simplemente en trasladar una clase larga a una pantalla.

Los contenidos deben ser fáciles de consumir y, sobre todo, de aplicar.

Por eso, puede combinar:

  • Vídeos breves.
  • Fundamentos teóricos.
  • Casos prácticos.
  • Test de conocimientos.
  • Protocolos.
  • Materiales descargables.

La clave está en conectar lo aprendido con situaciones que después aparecerán en el mostrador.

¿Qué es la gamificación?

La gamificación consiste en utilizar dinámicas propias de los juegos dentro de un proceso de aprendizaje.

Por ejemplo:

  • Preguntas y respuestas.
  • Puntuaciones.
  • Retos.
  • Niveles.
  • Rankings.
  • Repetición de conceptos.

Su objetivo no es convertir la formación en un simple entretenimiento.

Se utiliza para conseguir que el profesional participe activamente, practique lo aprendido y reciba feedback inmediato.

¿Por qué puede ser útil en farmacia?

Muchos conocimientos farmacéuticos necesitan repasarse.

Principios activos, indicaciones, señales de alarma o preguntas de indagación pueden olvidarse si solo se estudian una vez.

La gamificación permite volver sobre esos conceptos mediante pequeñas pruebas.

Así, el profesional no se limita a leer o ver un vídeo, sino que tiene que recordar la respuesta y tomar una decisión.

Esto resulta especialmente interesante cuando queremos consolidar conocimientos de forma progresiva.

Del curso al reto: Liceo Play

En Liceo, la gamificación se aplica actualmente a través de Liceo Play, una herramienta de preguntas y respuestas diseñada para que farmacéuticos, técnicos y auxiliares practiquen los conocimientos adquiridos.

El sistema permite aprender mediante retos y reforzar conceptos de las diferentes categorías de farmacia. Puedes ampliar cómo funciona en nuestro artículo sobre Liceo Play y formación farmacéutica.

Aprender principios activos también puede ser más práctico

Otro ejemplo es La Infiltrada, desarrollada para practicar la relación entre principios activos y marcas comerciales mediante un formato de juego.

En lugar de memorizar largas listas, el profesional tiene que identificar qué marca no corresponde al principio activo planteado.

Puedes ampliar este enfoque en nuestro artículo sobre cómo estudiar principios activos y marcas comerciales.

E-learning y gamificación no sustituyen la práctica

Estas herramientas ayudan a aprender y reforzar conocimientos, pero la formación debe terminar teniendo una aplicación real.

Por eso, un modelo útil para farmacia puede seguir esta secuencia:

Aprender → practicar → aplicar.

Primero adquirimos el conocimiento.

Después lo ponemos a prueba.

Y finalmente lo trasladamos al mostrador mediante protocolos, casos y situaciones reales.

Es precisamente el enfoque que actualmente combina el ecosistema de Liceo a través de Campus, Liceo Play y Protocolos de Consejo.

Formación continua sin salir de la farmacia

La principal ventaja del e-learning no es simplemente poder estudiar desde casa.

Es poder convertir la formación en un proceso continuo y compatible con el ritmo de trabajo de la farmacia.

Y la gamificación puede añadir un paso más: conseguir que el equipo no solo consuma contenidos, sino que también los recuerde y los ponga a prueba.

Porque una buena formación no debería medirse únicamente por los cursos completados.

Debería medirse por cuánto de lo aprendido acaba llegando al mostrador.