Pigmentación de la piel: tipos de manchas y abordaje desde la farmacia

Las manchas en la piel son una de las consultas más habituales dentro de la dermofarmacia.
Pueden aparecer por exposición solar, inflamación, cambios hormonales o determinadas enfermedades. Pero no todas tienen el mismo origen ni deben tratarse de la misma manera.
Por eso, antes de recomendar un producto despigmentante, el primer paso es identificar qué tipo de alteración presenta la piel y detectar si necesita valoración dermatológica.
¿Qué determina la pigmentación de la piel?
La melanina es el principal pigmento responsable del color de la piel, el cabello y los ojos.
La producen unas células llamadas melanocitos y su cantidad y distribución dependen principalmente de factores genéticos.
Sin embargo, también pueden influir:
- Radiación solar.
- Inflamación.
- Hormonas.
- Edad.
- Determinados medicamentos.
- Lesiones cutáneas.
Cuando existe un aumento de pigmento hablamos de hiperpigmentación. Si disminuye o desaparece, hablamos de hipopigmentación.
Hiperpigmentación postinflamatoria
La hiperpigmentación postinflamatoria aparece después de una inflamación o lesión de la piel.
Puede producirse tras:
- Acné.
- Dermatitis.
- Quemaduras.
- Picaduras.
- Procedimientos dermatológicos.
- Manipulación de lesiones.
La inflamación estimula la producción de melanina y deja una zona más oscura una vez resuelta la lesión inicial.
La American Academy of Dermatology recuerda que el primer paso para mejorar estas manchas es controlar aquello que está provocando la inflamación, porque si siguen apareciendo lesiones también aparecerán nuevas manchas.
Por ejemplo, en una persona con acné no tiene sentido centrarse únicamente en despigmentar si siguen apareciendo nuevos brotes.
Melasma
El melasma produce manchas marrones o grisáceas, generalmente simétricas, que aparecen sobre todo en el rostro.
Su origen es multifactorial y pueden influir:
- Exposición solar.
- Cambios hormonales.
- Embarazo.
- Determinados tratamientos hormonales.
- Predisposición individual.
Eliminaría del artículo antiguo la asociación tan cerrada entre melasma, menopausia y tratamientos para la osteoporosis, porque el proceso es más complejo.
La radiación solar es uno de sus principales desencadenantes y puede hacer que las manchas se oscurezcan o reaparezcan.
Lentigos solares
Los lentigos solares son manchas bien delimitadas que aparecen principalmente en zonas que han recibido radiación solar de forma acumulada.
Son frecuentes en:
- Cara.
- Escote.
- Dorso de las manos.
- Brazos.
Su aparición aumenta con la edad y está relacionada con el fotoenvejecimiento.
Aunque suelen ser benignos, cualquier lesión que cambie de tamaño, forma o color debe valorarse antes de intentar tratarla como una simple mancha.
Pecas o efélides
Las pecas tienen un fuerte componente genético y aparecen con mayor frecuencia en personas de piel clara.
Suelen hacerse más visibles después de la exposición solar y pueden aclararse durante los meses con menor radiación.
No deben confundirse con lentigos o lunares.
¿Y las manchas blancas?
Cuando la pigmentación disminuye podemos encontrar zonas más claras o blancas.
Una de las causas es el vitiligo, una enfermedad en la que se produce pérdida de melanocitos.
En este caso, la función de la farmacia no debería ser intentar “repigmentar” la piel mediante cosméticos.
Conviene recomendar valoración dermatológica, especialmente ante manchas blancas nuevas o que aumentan progresivamente.
Fotoprotección: la base del tratamiento antimanchas
Cualquier rutina dirigida a mejorar la hiperpigmentación debería empezar por una buena fotoprotección.
La radiación puede oscurecer las manchas existentes y favorecer que aparezcan otras nuevas.
En melasma, además de la radiación ultravioleta, la luz visible puede tener importancia. Por eso, en algunos casos pueden resultar interesantes fotoprotectores con color que incorporen pigmentos como óxidos de hierro. La AAD los incluye entre las recomendaciones habituales para personas con melasma.
En el curso de Protección solar de Liceo de Farmacia se trabajan filtros, fototipos, SPF y protocolos de recomendación desde el mostrador.
¿Qué activos despigmentantes podemos encontrar?
Dependiendo del tipo de mancha y del producto podemos encontrar activos como:
- Ácido azelaico.
- Niacinamida.
- Vitamina C.
- Ácido tranexámico tópico.
- Alfa-arbutina.
- Ácido kójico.
- Retinoides cosméticos.
- Ácidos exfoliantes.
Pero no conviene crear una rutina mezclando muchos activos desde el principio.
Una piel irritada puede desarrollar más inflamación y, en algunas personas, empeorar la hiperpigmentación postinflamatoria.
Por eso, la recomendación debe tener en cuenta tolerancia, tipo de piel y productos que el usuario ya está utilizando.
¿Y la hidroquinona?
La hidroquinona sigue utilizándose en dermatología para determinadas hiperpigmentaciones, especialmente melasma, pero no debería presentarse como un cosmético despigmentante más.
En determinados tratamientos se utiliza bajo supervisión médica, sola o combinada con otros principios activos.
Desde la farmacia debemos diferenciar claramente entre cosméticos antimanchas y tratamientos medicamentosos prescritos por dermatología.
El papel de la farmacia ante las manchas
Antes de recomendar podemos preguntar:
- ¿Cuándo apareció?
- ¿Ha cambiado?
- ¿Ha habido acné o inflamación previa?
- ¿Empezó durante un embarazo o tratamiento hormonal?
- ¿Está expuesta habitualmente al sol?
- ¿Qué productos utiliza actualmente?
- ¿Ha probado algún despigmentante?
Después podremos valorar una rutina basada en:
Fotoprotección + activo adecuado + buena tolerancia + constancia.
Si quieres profundizar en este tipo de recomendaciones, el Expert en Dermofarmacia de Liceo de Farmacia incluye actualmente un módulo específico de Despigmentantes, además de formación sobre piel, hidratación, acné, rosácea y proaging.
¿Cuándo debemos derivar?
Conviene recomendar valoración dermatológica cuando:
- La mancha ha cambiado rápidamente.
- Presenta bordes irregulares.
- Existen varios colores.
- Sangra o produce una lesión persistente.
- Aparece una zona de despigmentación sin causa conocida.
- No está claro qué tipo de lesión es.
- El tratamiento cosmético no mejora la hiperpigmentación.
- El usuario necesita tratamientos médicos o procedimientos dermatológicos.
Manchas en la piel: primero identificar, después tratar
No todas las manchas son iguales.
Un lentigo solar, un melasma y una hiperpigmentación después del acné pueden parecer similares, pero su origen y abordaje son diferentes.
Por eso, desde la farmacia la recomendación debería empezar siempre por identificar el problema, reforzar la fotoprotección y elegir una rutina realista.
Porque cuando hablamos de manchas, usar el despigmentante más potente no siempre significa obtener el mejor resultado.