Alergia en farmacia: síntomas, tratamiento y consejo farmacéutico

La alergia es una consulta habitual en la farmacia, especialmente durante las épocas de mayor concentración de polen. Estornudos, congestión, picor nasal o lagrimeo pueden llevar a muchos usuarios al mostrador en busca de alivio.
Pero no todas las molestias nasales son una alergia ni todos los usuarios necesitan la misma recomendación. Reconocer los síntomas, hacer las preguntas adecuadas y saber cuándo derivar es clave para ofrecer un buen consejo farmacéutico.
¿Qué es una alergia?
La alergia es una respuesta del sistema inmunitario frente a sustancias que normalmente son inocuas para la mayoría de las personas. Estas sustancias reciben el nombre de alérgenos.
Entre los más habituales encontramos:
- Polen.
- Ácaros del polvo.
- Epitelios de animales.
- Hongos.
- Determinados alimentos.
- Algunos medicamentos.
¿Por qué unas personas desarrollan alergia y otras no? No existe una única causa. En su aparición intervienen tanto la predisposición genética como distintos factores ambientales.
Por eso, incluso dentro de una misma familia pueden existir personas alérgicas y otras que no presentan ningún problema.
Rinitis alérgica: una de las alergias más frecuentes
Cuando hablamos de alergia respiratoria, una de las manifestaciones más conocidas es la rinitis alérgica.
Se produce por una inflamación de la mucosa nasal relacionada con la exposición a determinados alérgenos y puede aparecer de forma estacional o mantenerse durante diferentes momentos del año.
Los síntomas más característicos son:
- Estornudos frecuentes.
- Picor nasal.
- Mucosidad acuosa.
- Congestión nasal.
- Picor y lagrimeo ocular.
Además, la rinitis puede afectar al descanso y a las actividades diarias cuando los síntomas son persistentes o intensos.
La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica ofrece más información sobre la rinitis alérgica y sus principales manifestaciones.
¿Alergia o resfriado? No siempre es fácil diferenciarlos
Congestión, estornudos y mucosidad también aparecen durante un resfriado. Por eso, una de las primeras tareas ante una consulta en farmacia es conocer mejor los síntomas.
En la alergia suelen ser especialmente característicos el picor de nariz y ojos, los estornudos repetidos y la mucosidad transparente. Además, los síntomas pueden repetirse al entrar en contacto con un determinado alérgeno.
En un resfriado, en cambio, pueden aparecer otras molestias como malestar general, dolor de garganta o síntomas asociados a una infección respiratoria.
No obstante, los síntomas pueden solaparse y no siempre es posible establecer la causa únicamente por sus características.
El papel de la farmacia ante la alergia
Ante un usuario con síntomas compatibles con alergia, el consejo farmacéutico debe comenzar antes de recomendar un producto.
Conviene preguntar:
- ¿Qué síntomas presenta?
- ¿Desde cuándo los tiene?
- ¿Aparecen todos los años en la misma época?
- ¿Son leves o interfieren con su vida diaria?
- ¿Toma algún medicamento?
- ¿Tiene otros problemas de salud?
- ¿Ha sido diagnosticado previamente de alguna alergia?
Estas preguntas ayudan a conocer mejor la situación y a valorar qué actuación es la más adecuada.
Antihistamínicos y otras opciones frente a los síntomas
Los antihistamínicos son uno de los grupos de medicamentos más conocidos para aliviar determinados síntomas alérgicos, como el picor, los estornudos o la rinorrea.
Sin embargo, no todos los antihistamínicos tienen las mismas características ni todos los usuarios necesitan el mismo abordaje. La edad, otros medicamentos, el embarazo, la lactancia o determinadas enfermedades pueden influir en la recomendación.
Además, dependiendo de los síntomas, pueden utilizarse otras opciones destinadas al cuidado nasal u ocular.
Por eso, el consejo desde el mostrador debe adaptarse siempre a cada usuario.
Si quieres profundizar en este tipo de recomendaciones, en el curso de Antihistamínicos de Liceo de Farmacia puedes conocer las diferencias entre los principales antihistamínicos, sus vías de administración, precauciones y su aplicación en el consejo desde el mostrador.
¿Y si la alergia afecta a los ojos?
El picor, el lagrimeo y el enrojecimiento ocular pueden acompañar a una reacción alérgica.
En estos casos es importante diferenciar una posible conjuntivitis alérgica de otras causas de ojo rojo, ya que no todas se abordan de la misma manera.
Para ampliar esta parte sin desviarnos del tema principal, puedes consultar también nuestro artículo sobre las principales causas de los ojos rojos, donde explicamos otras situaciones frecuentes que pueden provocar enrojecimiento ocular.
Consejos para reducir la exposición a los alérgenos
Cuando se conoce el alérgeno responsable, reducir la exposición puede ayudar a controlar los síntomas.
Las recomendaciones dependerán de cada caso, pero pueden incluir:
- Evitar la exposición al alérgeno siempre que sea posible.
- Ventilar la vivienda teniendo en cuenta los periodos de mayor concentración de polen.
- Mantener una correcta higiene de las manos y del rostro tras permanecer en el exterior.
- Evitar frotarse los ojos.
- Seguir correctamente el tratamiento recomendado.
La clave está en adaptar el consejo al tipo de alergia y a las circunstancias de cada usuario.
¿Cuándo es necesario derivar?
La farmacia también tiene un papel importante a la hora de detectar situaciones que necesitan valoración médica.
Conviene derivar cuando:
- Los síntomas son intensos o persistentes.
- No existe mejoría con las medidas habituales.
- La alergia afecta de forma importante al sueño o a las actividades diarias.
- Existen dudas sobre el origen de los síntomas.
- Aparecen problemas respiratorios.
- Se producen reacciones alérgicas intensas o generalizadas.
Ante signos de una reacción alérgica grave, especialmente dificultad para respirar, hinchazón de lengua o garganta, mareo intenso o pérdida de consciencia, es necesaria atención sanitaria urgente.
La farmacia, clave en el abordaje de la alergia
La alergia puede parecer un problema menor, pero sus síntomas pueden afectar de forma importante a la calidad de vida.
Desde la farmacia podemos ayudar al usuario a identificar sus síntomas, utilizar correctamente los tratamientos, adoptar medidas preventivas y reconocer cuándo necesita valoración médica.
Porque detrás de unos simples estornudos puede haber mucho más que recomendar un antihistamínico.