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¿Qué es el Síndrome Visual Informático?

síndrome visual informático

En los últimos años, los farmacéuticos hemos sido testigos del aumento de consultas acerca de problemas relacionados con la vista. Estas consultas, además, han llegado a la farmacia con más frecuencia desde que comenzó la pandemia del COVID-19. Pero…¿Qué es lo que ha provocado este aumento de alteraciones en nuestra vista? La respuesta la tienes justo delante de tus ojos, ya que a través de ella estás leyendo este artículo ahora mismo: una pantalla.

Cada vez pasamos más tiempo con nuestros ojos fijos en una pantalla, y lo hacemos todos los días. Podemos estar durante horas mirando al ordenador o a nuestro móvil, sobre todo en una época que ha propiciado el teletrabajo o el entretenimiento y relaciones sociales mediante un dispositivo. La consecuencia de ello es lo que llamamos el Síndrome Visual Informático.

¿A qué llamamos Síndrome Visual Informático?

Cuando hablamos de Síndrome Visual Informático (SVI), hacemos referencia a aquellas alteraciones o problemas de la vista que tienen relación con el uso de pantallas, ya sea de ordenador, tablet, móviles, etc. Los síntomas, de los que hablaremos en el siguiente punto del post, pueden desaparecer una vez que dejamos de utilizar el dispositivo electrónico y descansa nuestra vista, aunque hay casos en los que pueden ser permanentes, reduciendo así la salud ocular de la persona.

El Síndrome Visual Informático aparece principalmente por tres motivos. En primer lugar, se origina a causa de mantener la vista enfocada durante demasiado tiempo en un objeto cercano. Otra de las razones por la que aparece este síndrome es por la disminución del número de parpadeos. Al utilizar por ejemplo un ordenador, tendemos a parpadear menos, propiciando así que el ojo se seque. Por último, el SVI aparece por la radiación emitida por las pantallas, como es la luz azul.

Según los datos del CGCOF, este problema puede llegar a afectar al 90% de los usuarios que utilizan pantallas durante un tiempo mayor a 3 horas al día, por lo que son muchas las personas que padecerán el SVI.

Síntomas del Síndrome Visual Informático

A continuación, te contamos cuáles son las principales manifestaciones de esta afección:

  • Visión borrosa en objetos cercanos, debido a la dificultad para enfocar o acomodar.
  • Visión doble o diplopía.
  • Fatiga ocular.
  • Disconfort ocular.
  • Picor de ojos.
  • Fotofobia o hipersensibilidad a la luz.
  • Irritación ocular.
  • Sequedad ocular o lagrimeo excesivo. Este síntoma puede agravarse según otros factores del paciente, como son la edad, la menopausia, el uso de lentillas, las condiciones ambientales, etc.
  • Cefalea.
  • Dolor de cuello y hombros debido a la postura que se adopta.
  • Mareos.

Actuación farmacéutica frente al Síndrome Visual informático

Como farmacéuticos, nuestra labor consistirá en detectar los casos de Síndrome Visual Informático que lleguen a la farmacia, dispensarles un tratamiento cuando proceda, aconsejarles, y conocer las líneas rojas que nos indican que debemos derivar al médico. 

Consejos de mostrador para el SVI

Una vez que hemos detectado en la farmacia un posible caso de este problema ocular y hemos indagado acerca de otros posibles factores del paciente que pueden influir, recomendaremos una serie de medidas para prevenir o mejorar el SVI. ¡Aquí tienes algunas!

  • No hacer uso de dispositivos con pantallas durante más de 2 horas seguidas.
  • En caso de utilizar gafas o lentes, es esencial llevar la graduación adecuada. Para ello, se debe recomendar acudir a las revisiones y vistas del óptico optometrista.
  • Descansar la vista con frecuencia cuando se trabaje con un ordenador o se utilice un dispositivo con pantalla durante mucho tiempo. Para ello, existe la “regla del 20/20/20”, que consiste en apartar la vista de la pantalla durante 20 segundos cada 20 minutos y a 20 pies de distancia.
  • Evitar que la pantalla deslumbre o presente reflejos que puedan afectar a la vista. Para ello, se puede regular la luz que hay alrededor del dispositivo o la posición de este. También, se pueden utilizar gafas con filtro anti reflejante o para luz azul.
  • No mirar a las pantallas a oscuras o con un brillo de pantalla demasiado potente.
  • Mantener una distancia con la pantalla, que deberá ser menor o mayor en función de si se trata de un ordenador de sobremesa, un portátil, una tablet o un móvil.
  • Mantener una postura corporal correcta y evitar estar tumbados.
  • Si es necesario, utilizar lágrimas artificiales o humidificadores que ayuden a prevenir la sequedad del ojo.
  • Parpadear con frecuencia.
  • Mantener la pantalla limpia, ya que las marcas de huellas o el polvo dificultan la vista.

¿Cuándo derivar al médico?

Ante consultas sobre este problema ocular, debemos estar atentos y hacer las preguntas necesarias para detectar las señales de que ese paciente requiere ser derivado al médico. 

En primer lugar, debemos derivar a la atención en un centro de salud si se trata de una persona menor de 6 años. Los síntomas también marcarán ciertas líneas rojas, siendo necesaria la derivación si el paciente presenta diplopía, vértigos o mareos. En relación con los síntomas, también se procederá a derivar al médico en caso de que estas manifestaciones no mejoren tras poner en práctica los consejos e indicaciones del farmacéutico. Por último, tenemos que indagar acerca de otras patologías o problemas que puedan tener las personas que acuden a la farmacia con SVI. Si presentan una afección ocular crónica o alteraciones como la miopía o astigmatismo, deben ser derivados al médico para no caer en un sobreesfuerzo ocular que empeore la vista.

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