Si estás haciendo esto en farmacia, estás cometiendo un error

error farmacia

Una farmacia puede tener buenos productos, un equipo con experiencia y una ubicación excelente y, aun así, estar perdiendo oportunidades.

Muchas veces el problema no está en hacer grandes cambios.

Está en pequeñas decisiones que repetimos cada día sin preguntarnos si siguen teniendo sentido.

Estos son algunos errores frecuentes que merece la pena revisar.

1. Recomendar antes de preguntar

Un usuario entra y pide:

“Algo para la tos.”

El error sería pasar directamente al producto.

Antes necesitamos saber:

  • Para quién es.
  • Desde cuándo tiene tos.
  • Qué tipo de tos presenta.
  • Si hay fiebre u otros síntomas.
  • Qué medicamentos utiliza.
  • Si existen señales de alarma.

Cuanto mejor sea la indagación, más adecuada será la recomendación.

En nuestro artículo sobre las 5 reglas para atender bien en farmacia profundizamos en cómo escuchar y preguntar antes de aconsejar.

2. Que cada profesional atienda de una manera completamente distinta

Cada miembro del equipo puede tener su estilo.

Lo que no debería cambiar son los criterios básicos de actuación.

Si ante la misma situación un profesional pregunta, otro recomienda directamente y otro deriva, la experiencia del usuario dependerá demasiado de quién esté detrás del mostrador.

Los protocolos ayudan a definir:

Preguntas → señales de alarma → recomendación → derivación.

Puedes ampliar cómo utilizarlos en nuestra guía de protocolos de consejo en farmacia.

3. Formar al equipo sin saber para qué

“Hay que formar al equipo” es cierto.

Pero hacer cursos sin una estrategia puede terminar convirtiéndose en una colección de certificados que no modifica nada en la farmacia.

Antes de elegir una formación, pregúntate:

¿Qué necesito que este profesional sepa hacer mejor después?

Puede ser:

  • Mejorar dermofarmacia.
  • Desarrollar ortopedia.
  • Reforzar nutrición.
  • Mejorar el consejo.
  • Gestionar una categoría.
  • Asumir nuevas responsabilidades.

Los Itinerarios de Liceo de Farmacia organizan actualmente la formación por áreas para facilitar una progresión más ordenada.

4. Planificar campañas sin mirar los datos

Un calendario anual puede ser útil.

Pero planificar únicamente porque “en febrero toca San Valentín” o “en noviembre toca Black Friday” puede llevar a realizar acciones que no responden a las necesidades reales de la farmacia.

Antes de repetir una campaña, analiza:

  • Qué vendió.
  • Qué margen generó.
  • Qué productos no rotaron.
  • Qué interés tuvo.
  • Qué aprendió el equipo.
  • Qué repetirías y qué cambiarías.

La planificación debe dar estructura.

Los datos deben ayudarte a decidir.

Lo mismo ocurre con el stock. En nuestra guía sobre gestión de inventario en farmacia explicamos cómo revisar rotación, caducidades y exceso de producto.

5. Pensar que estar en redes sociales es obligatorio

Aquí cambiaría bastante el artículo original.

Instagram, TikTok, Facebook u otras plataformas pueden ser buenas herramientas para una farmacia.

Pero abrir perfiles y abandonarlos durante meses tampoco aporta demasiado.

Antes de estar en una red social conviene preguntarse:

  • ¿A quién queremos llegar?
  • ¿Tenemos tiempo para mantenerla?
  • ¿Qué contenido podemos aportar?
  • ¿Qué objetivo perseguimos?

Puede ser preferible tener un canal bien trabajado que intentar estar en todas partes.

Las redes son una herramienta.

No una obligación.

6. Buscar reseñas sin cuidar primero la experiencia

Las reseñas pueden ayudar a la visibilidad y reputación de una farmacia.

Pero el orden importa.

Antes de pensar:

“¿Cómo consigo más reseñas?”

conviene preguntarse:

“¿Estamos ofreciendo una experiencia que merezca una buena reseña?”

Atención, tiempos de espera, resolución de problemas, cercanía y calidad del consejo tienen mucho más peso a largo plazo que una campaña puntual para conseguir opiniones.

Puedes ampliar esta parte en nuestros 5 tips para aportar valor al usuario y conseguir que vuelva a tu farmacia.

7. Utilizar tecnología solo porque está de moda

Automatización, inteligencia artificial, programas de gestión, analítica…

La tecnología puede ahorrar mucho tiempo.

Pero incorporarla sin un objetivo claro también puede generar:

  • Procesos innecesarios.
  • Información incorrecta.
  • Problemas de privacidad.
  • Dependencia de herramientas que el equipo no sabe utilizar.

La pregunta no debería ser:

“¿Qué herramienta nueva podemos utilizar?”

Sino:

“¿Qué problema necesitamos resolver?”

Si el equipo utiliza herramientas de inteligencia artificial, además, es importante conocer sus limitaciones y utilizarlas con supervisión. Puedes ampliar este tema en nuestro artículo sobre alfabetización en IA en la farmacia.

8. Medir solo las ventas

La facturación importa, pero no cuenta toda la historia.

También puede ser útil analizar:

  • Rotación.
  • Margen.
  • Stock.
  • Resultados por categoría.
  • Formación del equipo.
  • Cumplimiento de objetivos.
  • Evolución de campañas.

Medir permite detectar problemas antes de que se conviertan en costumbres.

La tecnología y la formación actuales de Liceo para farmacias permiten precisamente trabajar sobre la evolución y el desarrollo del equipo.

El mayor error: hacer siempre lo mismo sin revisarlo

No todas las farmacias necesitan estar en TikTok.

No todas necesitan lanzar las mismas promociones.

Ni todas deberían potenciar las mismas categorías.

El verdadero error aparece cuando una estrategia se mantiene simplemente porque:

“Siempre lo hemos hecho así.”

Revisar cómo atendemos, cómo formamos al equipo, qué campañas funcionan y qué herramientas utilizamos permite adaptar la farmacia a lo que realmente necesita.

Porque mejorar una farmacia no siempre consiste en hacer más.

Muchas veces consiste en detectar qué estamos haciendo por inercia y empezar a hacerlo con un criterio claro.