EPOC: una enfermedad con memoria a largo plazo

La EPOC o enfermedad pulmonar obstructiva crónica puede avanzar durante años antes de que sus síntomas llamen realmente la atención.
Una persona puede haber dejado de fumar hace tiempo y, sin embargo, comenzar a notar falta de aire, tos persistente o dificultad para realizar actividades que antes hacía con normalidad.
De ahí que podamos hablar de la EPOC como una enfermedad con “memoria a largo plazo”: el daño pulmonar provocado por años de exposición al tabaco u otros factores de riesgo puede seguir condicionando la salud respiratoria mucho tiempo después.
Y aquí la farmacia puede tener un papel importante para detectar señales que no deberían normalizarse.
¿Qué es la EPOC?
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una enfermedad respiratoria que provoca una limitación persistente del flujo de aire y dificulta la respiración.
Tradicionalmente se ha relacionado con dos alteraciones muy conocidas:
- Enfisema, asociado a la destrucción de los alvéolos pulmonares.
- Bronquitis crónica, caracterizada por tos crónica con producción de mucosidad debido a la inflamación de las vías respiratorias.
Sin embargo, actualmente la EPOC se entiende como una enfermedad compleja que puede presentar características diferentes en cada persona.
La Organización Mundial de la Salud explica que la EPOC reduce el flujo de aire y puede provocar problemas respiratorios progresivos.
Tabaco y EPOC: una relación que puede aparecer años después
El tabaco continúa siendo el principal factor de riesgo de EPOC en los países de ingresos altos.
Según la Organización Mundial de la Salud, más del 70 % de los casos de EPOC en estos países están relacionados con el tabaquismo.
Pero fumar no es la única causa.
También pueden influir:
- La exposición pasiva al humo del tabaco.
- Determinados polvos, humos o sustancias químicas en el entorno laboral.
- La contaminación del aire.
- Algunos factores relacionados con el desarrollo pulmonar durante la infancia.
- Determinadas enfermedades respiratorias previas.
- Factores genéticos poco frecuentes.
Por eso, aunque exista una relación muy estrecha entre EPOC y tabaquismo, no debemos asumir que todas las personas con esta enfermedad son fumadoras actuales.
Y dejar de fumar sigue siendo fundamental incluso cuando la EPOC ya ha aparecido, ya que ayuda a evitar una mayor exposición al principal factor que favorece su progresión.
Síntomas de la EPOC: señales que no debemos normalizar
Uno de los problemas de esta enfermedad es que suele desarrollarse de forma progresiva.
Los primeros síntomas pueden confundirse con la edad, una mala condición física o las consecuencias habituales de haber fumado durante muchos años.
Entre los síntomas más frecuentes de la EPOC encontramos:
- Falta de aire, especialmente al realizar esfuerzos.
- Tos crónica, con o sin expectoración.
- Producción habitual de mucosidad.
- Sibilancias.
- Sensación de cansancio.
Una persona puede comenzar simplemente notando que le cuesta más subir unas escaleras, caminar deprisa o seguir el ritmo de otras personas de su misma edad.
El problema aparece cuando ese deterioro se asume como algo normal.
EPOC en España: el infradiagnóstico sigue siendo un problema
La detección precoz continúa siendo uno de los grandes retos de esta enfermedad.
Según datos difundidos por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) en 2025, la EPOC afecta aproximadamente al 11 % de la población española de entre 40 y 80 años, lo que supone cerca de tres millones de personas.
Sin embargo, alrededor del 75 % de los casos permanece sin diagnosticar.
Esto significa que muchas personas pueden convivir con síntomas respiratorios durante años sin saber que existe una enfermedad detrás.
De hecho, normalizar la falta de aire o la tos continúa siendo un problema. SEPAR ha advertido recientemente de que muchas personas con alteraciones respiratorias habían asumido previamente sus síntomas como algo normal.
¿Cómo se diagnostica la EPOC?
Los síntomas pueden hacer sospechar la enfermedad, pero no son suficientes para confirmar una EPOC.
Para establecer el diagnóstico es necesaria una espirometría, una prueba que permite medir el funcionamiento de los pulmones y comprobar si existe una obstrucción persistente del flujo de aire.
Por ello, desde la farmacia no se diagnostica la EPOC, pero sí podemos detectar situaciones que justifican una valoración médica.
El papel de la farmacia ante la EPOC
Una tos que lleva meses presente, falta de aire al caminar o un usuario con una larga historia de tabaquismo son situaciones ante las que merece la pena prestar atención.
Desde la farmacia pueden surgir algunas preguntas sencillas:
- ¿Desde cuándo tiene tos?
- ¿Tiene mucosidad habitualmente?
- ¿Se fatiga más que antes?
- ¿Le cuesta subir escaleras o caminar deprisa?
- ¿Fuma actualmente?
- ¿Ha fumado durante muchos años?
- ¿Tiene diagnosticada alguna enfermedad respiratoria?
Estas preguntas no permiten diagnosticar una EPOC, pero pueden ayudar a identificar señales compatibles y recomendar una valoración médica cuando sea necesario.
El tratamiento de la EPOC y la importancia de los inhaladores
La EPOC es una enfermedad crónica y actualmente no tiene cura, pero existen medidas y tratamientos capaces de reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y disminuir el riesgo de exacerbaciones.
El abandono del tabaco es una de las medidas más importantes.
Dependiendo de la situación de cada persona, el tratamiento también puede incluir actividad física, rehabilitación pulmonar, vacunación y medicamentos.
Los medicamentos inhalados tienen un papel fundamental en el tratamiento de la EPOC.
Pero disponer del tratamiento adecuado no es suficiente: la técnica inhalatoria debe realizarse correctamente para que el medicamento llegue al lugar donde tiene que actuar.
En el curso de Manejo de inhaladores de Liceo de Farmacia se trabaja específicamente el abordaje del asma y la EPOC desde la farmacia, los distintos dispositivos inhaladores, los errores frecuentes de utilización y el seguimiento del usuario.
También puedes profundizar en las principales patologías y tratamientos respiratorios con el curso de Aparato respiratorio de Liceo de Farmacia.
La técnica inhalatoria también importa
Una mala técnica puede hacer que parte del medicamento no llegue correctamente a los pulmones.
Por eso, la farmacia puede desempeñar un papel muy útil revisando periódicamente cómo utiliza el usuario su dispositivo.
Algunos errores pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo: una inhalación incorrecta, problemas de coordinación, un mantenimiento inadecuado del dispositivo o simplemente no conocer bien cómo debe utilizarse.
Revisar estos aspectos forma parte del acompañamiento del usuario con una enfermedad respiratoria crónica.
¿Cuándo debemos prestar especial atención?
Conviene recomendar valoración sanitaria cuando una persona presenta:
- Tos persistente.
- Falta de aire progresiva.
- Expectoración frecuente.
- Empeoramiento de síntomas respiratorios habituales.
- Limitación cada vez mayor para realizar actividades cotidianas.
También debe prestarse especial atención a fumadores o exfumadores que comienzan a presentar este tipo de síntomas.
Un empeoramiento brusco de la dificultad respiratoria o un deterioro importante del estado general requiere una valoración sanitaria rápida.
EPOC: mirar más allá de la tos
La EPOC puede desarrollarse lentamente y permanecer sin diagnosticar durante años.
Por eso es importante no normalizar la tos crónica, la mucosidad o la falta de aire, especialmente en personas que fuman o han fumado durante muchos años.
Desde la farmacia podemos contribuir a detectar esas señales, reforzar la importancia del abandono del tabaco, mejorar la técnica inhalatoria y favorecer la adherencia al tratamiento.
Porque aunque el tabaco se haya dejado atrás, sus efectos sobre el pulmón pueden tener memoria a largo plazo.