Actuación farmacéutica frente a los piojos

piojos farmacia

Los piojos de la cabeza son especialmente frecuentes en niños en edad escolar y pueden generar muchas dudas en la farmacia.

La pediculosis está causada por Pediculus humanus capitis, un parásito que vive en el cuero cabelludo y se alimenta de sangre.

No vuela ni salta y su presencia no significa falta de higiene.

Desde la farmacia podemos ayudar a confirmar si existe una infestación activa, elegir correctamente el tratamiento y evitar errores que favorezcan que los piojos reaparezcan.

¿Cómo se contagian los piojos?

La principal vía de transmisión es el contacto directo entre cabezas, algo habitual durante el juego y la convivencia entre niños.

También puede producirse transmisión mediante objetos que han estado recientemente en contacto con el cabello, aunque esta vía tiene menor importancia.

Además:

  • Los animales domésticos no transmiten piojos humanos.
  • No vuelan.
  • No saltan.
  • Pueden aparecer tanto en cabellos limpios como sucios.

Por eso, conviene evitar asociar la pediculosis con una higiene deficiente.

¿Cómo sabemos si realmente hay piojos?

El picor puede hacer sospechar una infestación, pero no es suficiente para confirmarla.

Lo ideal es localizar piojos vivos mediante una revisión cuidadosa del cabello y el cuero cabelludo, especialmente:

  • Detrás de las orejas.
  • En la nuca.
  • Cerca del cuero cabelludo.

Las liendres están adheridas firmemente al pelo y pueden confundirse con caspa.

Por eso, no deberíamos recomendar un pediculicida simplemente porque existe picor.

Tratamiento de los piojos

Existen diferentes opciones y la elección debe adaptarse a la edad, características del cuero cabelludo y producto concreto.

Entre los tratamientos utilizados encontramos:

  • Permetrina, de acción neurotóxica sobre el piojo.
  • Productos de acción física, como algunas formulaciones con dimeticona.
  • Otros tratamientos en casos seleccionados o cuando existe fracaso terapéutico.

La resistencia a determinados pediculicidas, incluida la permetrina, puede reducir su eficacia en algunas zonas. Por eso, si después de utilizar correctamente un producto siguen apareciendo piojos vivos, no conviene repetir tratamientos indefinidamente sin revisar qué está ocurriendo.

Sigue siempre las instrucciones del producto

No existe una pauta universal para todos los pediculicidas.

Dependiendo del tratamiento, puede ser necesario realizar una segunda aplicación varios días después para eliminar los piojos que hayan nacido de huevos que sobrevivieron a la primera aplicación.

Por ejemplo, el CDC señala que con permetrina puede ser necesario repetir el tratamiento alrededor del día 9, ya que no siempre elimina todos los huevos.

Por eso, desde la farmacia debemos explicar:

  • Cantidad necesaria.
  • Tiempo de aplicación.
  • Cómo aclararlo.
  • Si necesita repetición.
  • En qué momento debe realizarse.

La lendrera sigue siendo una buena aliada

Después del tratamiento puede utilizarse una lendrera de púas finas para retirar piojos y liendres.

Conviene dividir el cabello en pequeñas secciones y peinar desde la raíz hacia las puntas.

Además de ayudar a eliminar restos, el peinado facilita comprobar si siguen existiendo piojos vivos.

En el curso de Piojos de Liceo de Farmacia se trabajan el ciclo del parásito, los principales tratamientos y los protocolos de actuación desde el mostrador.

¿Hay que tratar a toda la familia?

No de forma automática.

Conviene revisar a las personas que conviven o han tenido contacto estrecho y tratar aquellas en las que se confirme infestación.

El CDC recomienda comprobar a los miembros del hogar y contactos cercanos y tratar al mismo tiempo a las personas infestadas y a quienes comparten cama con ellas.

Utilizar pediculicidas de forma preventiva en personas sin piojos no aporta beneficio y puede aumentar la exposición innecesaria a estos productos.

¿Hay que desinfectar toda la casa?

No.

La limpieza exagerada del domicilio no es necesaria.

Conviene centrarse en los objetos que han tenido contacto reciente y directo con la cabeza, como:

  • Fundas de almohada.
  • Sábanas.
  • Toallas.
  • Gorros.
  • Peines y cepillos.

No es necesario fumigar la vivienda ni utilizar insecticidas ambientales.

El CDC señala que las medidas adicionales de limpieza suelen tener un papel secundario frente al tratamiento correcto de la persona infestada.

Cuidado con los remedios caseros

Vinagre, aceites esenciales, mayonesa u otros remedios caseros aparecen con frecuencia en Internet.

No deberían recomendarse como sustitutos de un tratamiento con eficacia demostrada.

Además, algunos productos pueden provocar irritación del cuero cabelludo o reacciones adversas, especialmente en niños.

Antes de utilizar cualquier pediculicida conviene comprobar siempre la edad mínima, las contraindicaciones y las instrucciones del fabricante.

¿Cuándo debemos derivar?

Conviene recomendar valoración sanitaria cuando:

  • El niño es muy pequeño y existen dudas sobre qué tratamiento puede utilizarse.
  • Hay heridas o signos de infección por rascado.
  • Existe una dermatitis importante del cuero cabelludo.
  • Los tratamientos correctamente utilizados han fracasado.
  • No está claro que realmente existan piojos.
  • Los parásitos afectan pestañas, cejas u otras zonas poco habituales.

El papel de la farmacia frente a los piojos

La pediculosis es incómoda, pero puede manejarse correctamente cuando se siguen unas pautas sencillas.

Desde la farmacia podemos ayudar a:

Confirmar que realmente existen piojos.

Elegir el tratamiento adecuado.

Explicar correctamente cómo utilizarlo.

Utilizar la lendrera.

Revisar a los contactos cercanos.

Evitar tratamientos preventivos innecesarios y falsos remedios.

Porque frente a los piojos, más producto no significa necesariamente mejores resultados.

Lo que marca la diferencia es utilizar correctamente el tratamiento y comprobar después que la infestación ha desaparecido.